Traducción del poema de William Blake interpretado por Bruce Dickinson junto con Roy Z y Adrian Smith en un disco de 1998 The Chemical Wedding.


El chimpancé, protagonista de las películas de Tarzán de los años treinta, falleció el pasado sábado en una reserva de primates de Florida
AGENCIAS / EL PAÍS – Florida – 28/12/2011
El Santuario de Primates de Suncoast en Palm Harbor ha anunciado en su página web que la mona Chita, fiel compañera de Tarzán, murió el 24 de diciembre de insuficiencia renal. Jiggs, nombre original del chimpancé nacido en Liberia el 9 de abril de 1932, en realidad era macho. Su apodo americano, Cheetah, pronunciado a la española sonaba femenino, así que en el mundo hispano se le consideró mona; pero no, es mono y su personaje es masculino.
Se estrenó en 1934 con Tarzán y su compañera, película en la que Weissmuller encontraba el amor de la bella Maureen O’Sullivan. Y hasta el pasado fin de semana era la única superviviente de aquel reparto estelar. Dan Westfall, su último cuidador, contaba como a Chita, diabética, se levantaba a las nueve de la mañana, y tras la inyección de insulina, se daba un buen festín de desayuno a base de manzanas, plátanos, naranjas y a veces incluso huevos con tostadas. El resto del día se lo pasaba «haciendo el mono», decía Westfall.
Chita trabajó en 12 películas de Tarzán en los años treinta y cuarenta, aunque no fue la única: hubo otros tres chimpancés que se alternaban con ella las secuencias, siempre había por lo menos dos en el plató. Siempre destacó por su sonrisa con los labios para fuera. Fue sido designada tres veces para tener hueco en el paseo de las estrellas de Hollywood, donde sí que están representados Lassie y Rintintín. Pero ese reconocimiento no llegó y se tuvo que conformar con el paseo de las estrellas de Palm Springs.
Coincidiendo con su 74º cumpleaños, Chita recibió el único galardón cinematográfico de toda su carrera, otorgado por el Festival Internacional de Cine de Comedia de Peñíscola.
Le encantaba pintar con los dedos y el fútbol. Firmaba sus cuadros con brochazos de colores, con la huella dactilar de su dedo índice, para luego venderlos por 115 euros y poder para financiar la pequeña reserva de primates de Florida en la que vivía desde los años sesenta.Su cuidador ha recordado que al animal le encantaba hacerle reír y era muy receptiva a los sentimientos humanos. Chita era muy hábil levantándose y andando como una persona.
Figuraba en el Libro Guiness de los Récords como el simio más longevo del mundo, desde 2001. Los chimpancés suelen vivir 25 o 30 años en estado salvaje y entre 35 y 45 en cautividad. Pese a su larga vida, el chimpancé más famoso de la gran pantalla ha muerto sin descendencia.


LOS GATOS BEBEN DESAFIANDO LA GRAVEDAD
Fuente: Muy Interesante
Investigadores del MIT, Virgina Tech y la Universidad de Princeton han analizado cómo beben los gatos domésticos y felinos salvajes (tigres, leones…) usando la lengua. Y han llegado a la conclusión de que su estrategia desafía las leyes de la gravedad.
Desde que el ingeniero Doc Edgerton, del MIT, fotografió en 1940 a un gato bebiendo leche sabemos que, cuando usan la lengua para beber, los gatos la extienden hacia el recipiente con la punta curvada, en forma de «J» mayúscula, como si fuera una cuchara. Nuevos vídeos filmados a alta velocidad revelan que sólo la punta de la lengua de los felinos toca el líquido. Con un sutil movimiento, el animal consigue elevarlo formando una pequeña columna, que es atrapada de un mordisco en el momento justo. Cuando el gato cierra la boca, se rompe la columna de líquido, pero su barbilla y sus bigotes se mantienen totalmente secos,según explican los investigadores en un artículo publicado en la revista Science. La columna líquida se crea por un delicado equilibrio entre la gravedad, que lo empuja de vuelta al recipiente, y la inercia, que en física hace referencia a la tendencia a continuar moviéndose en una dirección a no ser que otra fuerza interfiera. El gato sabe instintivamente cuando y cómo debe mover la lengua para alcanzar el equilibrio entre estas dos fuerzas y beber, según los científicos.
Esto implica un auténtico dominio de la dinámica de fluidos por parte de los felinos, concluyen Roman Stocker y sus colegas. Los gatos domésticos mueven la lengua cuatro veces por segundo y sorben 0,1 mililitros de líquido en cada «lametazo». Los grandes felinos, como los tigres, deben sorber más despacio.
«De este estudio se deduce que los gatos son más inteligentes de lo que algunas personas suponen, al menos en lo que respecta a la hidrodinámica», asegura el matemático Jeff Aristoff, de la Universidad de Princeton, que también ha participado en el estudio.