Resulta que voy al mar, y mi compañero me dice que no entre en el baño. Le pregunto por qué, y me cuenta una historia de pesca. Que por la madrugada fue a pescar, oyó una voz que cantaba, y en la red algo cayó, pesaba bastante más que unos simples pececillos… y se lo trajo a casa. Entro en el baño y me encuentro con esta preciosidad en la bañera, que dice la llaman Betty Jaded.





