Archive for 29 julio 2017

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Ya hay más noticias sobre Venezuela en España que venezolanos en su país

29 julio , 2017

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«Actualmente existen en los medios españoles 31.201.654 noticias sobre Venezuela»

EL JUEVES
28 julio 2017

Esta mañana el periódico La Razón ha publicado en su web la noticia ‘Un señor estornuda en Caracas, probablemente debido a que Maduro le provoca alergia’, lo cual no tendría nada de extraordinario de no ser porque es la noticia número 31.201.654 sobre Venezuela que se publica en España, por lo que ya hay más noticias sobre el país sudamericano que habitantes tiene éste.

El trabajo de los medios para llegar a este hito ha sido encomiable, publicando grandes y memorables artículos como aquel ‘Nicolás Muro tiene bigote igual que lo tenían Hitler o Stalin’ de El País o el ‘Tu abuela murió por culpa de Venezuela’ de ABC.

Diferentes directores de periódicos españoles han comentado que, a pesar del orgullo que les supone haber alcanzado este récord, aún queda mucho camino por recorrer. Paco Marhuenda, director de La Razón, comentaba que ‘En España aún se intenta tapar lo que ocurre en Venezuela con minucias que a nadie le importan como el caso Gürtel ¿Para qué iban a querer los españoles saber nada del entramado de corrupción del partido en el gobierno? Los españoles quieren saber qué pasa en Caracas o en Maracaibo, no en Alcobendas’.

Otro de los directores que han hecho declaraciones al respecto ha sido Eduardo Inda, director de OK Diario, el cual declaró que ‘En Venezuela están pasando cosas y tenemos derecho a saber qué cosas son esas cosas ¿Y si esas cosas fuesen, por ejemplo, que los chavistas apalean a perritos y después se los meten por el culo? Piénsenlo, podría estar pasando. Tenemos que llegar al fondo del asunto, tenemos que averiguar qué sucede con esos perritos’.

 

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Thoreau el emboscado

12 julio , 2017

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JOAQUÍN ARAÚJO

Esta civilización se ha arrancado a sí misma de casi todo lo que la hace posible. El paraíso es desmantelado a diario como demuestran los casi 20 millones de árboles que cada día son abatidos o quemados en este planeta. «¿Quién robó a los bosques, a los confiados bosques?» Se pregunta dolorida Emily Dickinson, sin duda lectora de Thoreau. Por eso algunos nos hemos emboscado: para tenderle trampas a esta miseria programada. Queremos ser la parte del bosque que defiende al bosque. No solo vivimos en las arboledas, intentamos menguar la señalada mengua plantando, no solo árboles sino, ante todo, las emociones que nos guiaron hacia la Natura y que nos han permitido comprender algo.

Por suerte tenemos maestros antecesores como el que aquí celebramos.

La emboscadura aporta serenidad. La primera cosecha de la arboleda es la calma. Fruto en estrecha relación con la capacidad dadora de las selvas. Porque «los bosques son muestras y especies que no son solo para sí mismas, sino para su ambiente», afirma Walt Withman, seguramente leído por Henry David. Acaso también el primero leyó al segundo. En cualquier caso ambos, gigantes de la literatura americana, supieron admirar profundamente a las selvas que comenzaban, hace doscientos años, a perder todas las batallas.

El bosque es la seguridad social de la biosfera, la farmacia para los lisiados aires del presente, la transparencia que se suma a las aguas y a la atmósfera en cuanto dejamos respirar y beber a los árboles.

Se nos quiere olvidar que a nuestros pulmones llega el alma verde de las hojas.

Los emboscados comprendemos con Ernst Jünger que «la curación está en lo numinoso».

Emboscarse propicia también un deleite. Se puede degustar la Belleza fundacional. La apreciación de Francisco Giner de los Ríos de que «a la contemplación de un árbol podría dedicarse la vida entera», brota de lo que tus ojos están comprobando cada vez que se asoman al bosque. La arboleda ha creado la mayor la complejidad del presente, es decir la multiplicidad de la vida. No menos las tramas esenciales de las que mana la madera que hizo casi todas las casas y publicó todos los libros. Que nos dio, es más, los mangos de las hachas, como Tagore recordó en un imprescindible aforismo. Sin olvidar la sombra reparadora que cada día necesitamos más.

Los bosques además no mienten, de hecho están ahí para que «todo sea verdad bajo los árboles», comprendió Antonio Gamoneda.

Nada usa mejor el tiempo el espacio que el árbol. Nadie marca mejor el paso de las estaciones. Nada acompaña tanto a tus paseos.

Por si todo eso fuera poco, los bosques son maestros, como reconoció Ortega y Gasset. Incluso puede afirmarse que no existe mejor doctor en economía porque, al ser un consumidor que en parte se consume a sí mismo, sabe no agotarse. Lección que insistimos en no aprender aunque ya es vital imitar a las selvas que nos quedan.

«Poeta es el hombre devorado por los espacios del bosque», suma María Zambrano. Pero la relación del árbol con el arte —de todos los tiempos y culturas— desemboca en la mejor y más corta definición de poeta, la escribió Federico García Lorca: «Poeta es árbol».

Cura, serena, produce, resulta solidario, merece nuestra admiración y compasión, es arte…

Por eso algunos nos emboscamos.

Lo hacemos queriendo seguir la formidable vivencia escrita por H.D. Thoreau, del que hoy se celebra el 200 aniversario de su nacimiento.

Él escribió: «Voy y vengo por esos bosques acompañado por una extraña libertad que mana de ellos mismos.»

También esto: «¿Qué hay en el paisaje que no sea una cierta fertilidad en mí?».

Libre y fecundo, pues.

No consigo dar con nada que más dé.

GRACIAS Y QUE THOREAU Y LOS BOSQUES OS ATALANTEN COMO A TANTOS OTROS DESDE HACE DOS SIGLOS.

EL MUNDO