Archive for the ‘Animalitos’ Category

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Los patitos del Pisuerga

9 junio , 2018

Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid damos un paseo por su orilla. Por lo menos hay zonas donde se mantiene su bosque soteño, aunque alguién diga que los árboles tapan la visión del río, un río sin su vegetación ribereña no es un río. El río es vida rodeada de vida y no el simple cauce de un canal. Y ante nuestros ojos vimos a estos pequeños amiguitos.

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Las consecuencias de la extinción de la megafauna

4 marzo , 2018

Agencia SINC
2 marzo 2018

Durante cientos de millones de años, los grandes vertebrados (megafauna) han habitado la mayoría de los ecosistemas de nuestro planeta. Pero coincidiendo con el inicio de la civilización humana, sobre todo durante el Pleistoceno tardío y el Holoceno temprano, la Tierra experimentó un episodio de rápido incremento en la extinción de estos grandes vertebrados terrestres. Los investigadores comienzan a entender las funestas consecuencias que la pérdida de estos animales está provocando en los ecosistemas naturales. Muchas de sus funciones ecosistémicas se han perdido.

Este es el tema que ha escogido para su último trabajo el grupo Divulgare, una plataforma de divulgación científica creada en el Laboratorio de Ecología y Evolución de la Universidad de Vigo.

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Un pajarillo muy listo

24 febrero , 2018

carbonerillos

Por FÉLIX RODRÍGUEZ DE LA FUENTE

Los páridos son pájaros muy inteligentes y con una clara tendencia innata a investigar el interior de todas las cosas. Cuando hace unos años se impuso en Inglaterra la costumbre de dejar por la mañana las botellas de leche llenas en la puerta de las casas de campo, para que fueran recogidas allí por los consumidores, un carbonero, o quizá una pareja de carboneros, sin duda algo más inteligente que los demás, aprendió enseguida a levantar el tapón de papel y beber del contenido. Muy pronto sus congéneres de la misma población sabían hacerlo a su vez, y la costumbre, como cualquier tradición cultural, se fue extendiendo radialmente desde su punto de origen hasta el extremo de que, en poco tiempo, carboneros de toda Inglaterra bebían, por las mañanas, la leche de las botellas que habían sido dejadas en las puertas.

ENCICLOPEDIA SALVAT DE LA FAUNA
(1970)

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¡¡¡CAZA NO!!!

30 diciembre , 2017

Joaquin caza no

Fuente: https://twitter.com/joaquinaraujo/status/946638635432103936

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Un dinosaurio parecido a un pato con cuello de cisne y aletas de pingüino

11 diciembre , 2017

Halszkaraptor

Agencia SINC
6 diciembre 2017

Halszkaraptor escuilliei es una nueva especie de dinosaurio con cuello de cisne y aleta delantera. Pertenece al grupo de los manirraptores, que incluye a las aves y a sus parientes más cercanos. Durante el Cretácico, varios de sus linajes desarrollaron diferentes características relacionadas con los ecosistemas que habitaban: vuelo activo, gigantismo, cursorialidad (una adaptación específica para correr) y alimentación hervíbora.

Su fósil se halló incrustado en una roca, en lo que hoy es Mongolia, y vivió durante la etapa Campaniense del Cretácico —–hace entre unos 71 y 75 millones de años—. El nuevo espécimen, según relatan en la revista Nature investigadores del Museo Giovanni Capellini (Italia), tiene características extrañas que comparten con grupos de reptiles y aves acuáticas o semiacuáticas. Llegaron a esta conclusión al escanear los restos mediante radiación sincrotrón de alta resolución.

Los investigadores interpretan sus características como las de una nueva especie de terópodo anfibio que caminaba sobre dos patas en tierra, con adaptaciones similares a los patos. Usaba sus extremidades anteriores como aletas para maniobrar en el agua, como los pingüinos, y su cuello largo le servía para la búsqueda de alimento y la emboscada de presas.

Lo han agrupado con otros dos especímenes hasta ahora enigmáticos y fragmentarios, para crear una nueva subfamilia de dinosaurios: los Halszkaraptorinae.

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¿Existe el Yeti, el abominable hombre de las nieves?

1 diciembre , 2017

oso pardo himalayo

No. Un nuevo estudio vincula las muestras de ADN de presuntos yetis con un antiguo linaje de osos asiáticos

NATIONAL GEOGRAPHIC
29 noviembre 2017

El Yeti o el Abominable hombre de las nieves, es una misteriosa criatura con el aspecto de un gran mono que se dice, habitó en las altas montañas de Asia, ocupando desde hace siglos un lugar destacado en la mitología de Nepal y el Tíbet. Los avistamientos de esta criatura mitológica han sido reportados durante siglos. Sus huellas, dicen las crónicas del lugar, han sido vistas en innumerables ocasiones y las leyendas sobre un hombre gigante que habita la cordillera del Himalaya han sido transmitidas de generación en generación por sus oriundas gentes.

Ahora, un nuevo estudio de ADN realizado sobre las presuntas muestras de Yeti albergadas en museos y colecciones privadas está proporcionando una idea de los orígenes de esta leyenda del Himalaya.

La investigación analizó nueve especímenes de «Yeti», incluidas muestras de huesos, dientes, piel, pelo y heces recolectadas en el Himalaya y la meseta del Tíbet. De todas ella, una resultó ser de un perro. Sin embargo las ocho muestras restantes resultaron pertenecer a varios ejemplares de osos negros asiáticos, osos pardos del Himalaya u osos pardos tibetanos.

«Nuestros hallazgos sugieren de manera reveladora que los fundamentos biológicos de la leyenda del Yeti se pueden encontrar en los osos locales, y nuestro estudio demuestra que la genética debería ser capaz de desentrañar otros misterios similares», dice la científica Charlotte Lindqvist, profesora de ciencias biológicas en la Facultad de Arte y Ciencia de la Universidad de Buffalo, Estados Unidos, y profesora asociada visitante en la Universidad Tecnológica de Nanyang-NTU, en Singapur.

Aunque su equipo no es el primero en investigar el ADN «Yeti», los proyectos anteriores en los cuales se ejecutaron análisis genéticos más simples, dejaron varias cuestiones importantes sin resolver, afirma la investigadora. «Este estudio representa el análisis más riguroso hasta la fecha de muestras que se sospecha derivan de “criaturas anómalas” u “homínidos míticos”», escriben Lindqvist y sus coautores en el artículo presentado por la Royal Society.

La ciencia tras el folclore

Lindqvist sostiene que la ciencia puede ser una herramienta útil para explorar las raíces de los mitos sobre criaturas grandes y misteriosas. De este modo señala que en África, la famosa leyenda occidental de un «unicornio africano» fue explicada a principios del siglo XX por investigadores británicos, que encontraron y describieron el okapi de carne y hueso, un pariente de la jirafa que parece una mezcla entre la propia jirafa, una cebra y un caballo.

En Australia, donde personas y animales descomunales pudieron haber coexistido hace miles de años, algunos estudiosos han especulado que las referencias a enormes criaturas parecidas a animales en la mitología aborigen, pueden haber surgido de encuentros antiguos con la megafauna real o sus restos, conocidos hoy a través del registro fósil australiano.

Pero aunque algunas de esas conexiones siguen siendo inciertas a día de hoy, el trabajo de Lindqvist, como el descubrimiento del okapi, es directo: «Claramente, una gran parte de la leyenda del Yeti tiene que ver con los osos», relata. Es de este modo, que el equipo dirigido por la científica a través de su análisis genético, muestra como un trozo de piel de la mano de un «Yeti» —parte de una reliquia monástica— o un fragmento de fémur encontrado en una cueva en la meseta tibetana resultaron pertenecer a un oso negro asiático y un oso pardo tibetano respectivamente.

osa parda himalaya

Resolviendo misterio científico: la evolución de un oso enigmático

Además de rastrear los orígenes de la leyenda del Yeti, el trabajo de Lindqvist está sacando a la luz una ingente cantidad de información sobre la historia evolutiva de los osos asiáticos: «los osos en esta región son vulnerables o están en peligro crítico desde una perspectiva de conservación, pero no se sabe mucho sobre su historia pasada», afirma la investigadora. «Los osos pardos del Himalaya, por ejemplo, están en grave peligro de extinción. Clarificar la estructura de la población y la diversidad genética puede ayudar a estimar los tamaños de las poblaciones y elaborar estrategias de gestión», añade.

Los científicos secuenciaron el ADN mitocondrial de 23 osos asiáticos —incluido el de supuestos Yetis— y compararon estos datos genéticos con los de otros osos en todo el mundo. Este análisis mostró que, si bien los osos pardos tibetanos comparten un ancestro común cercano con sus parientes norteamericanos y eurasiáticos, los osos pardos del Himalaya pertenecen a un linaje evolutivo distinto que se separó desde el principio de todas las demás especies de osos pardos.

Esta división ocurrió hace unos 650.000 años, durante un período de glaciación, según los científicos, los cuales sugieren que la expansión de los glaciares y la geografía montañosa de la región pudo haber causado que los osos del Himalaya se separasen de los demás, lo que les llevó a un prolongado período de aislamiento y hacia un camino evolutivo independiente.

Héctor Rodríguez

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Despeñar jabalíes mola

19 noviembre , 2017

vergüenza

Por MAURICIO ANTÓN*

Estos días circula por las redes sociales un vídeo que muestra a una turba embrutecida de supuestos senderistas despeñando a un jabalí vivo por un precipicio en la ruta del Cares, entre vítores y grititos de excitación de los asistentes. Ante este espectáculo se pregunta uno cómo hemos llegado a tal degradación de la condición humana. En tiempos se solía creer que las manifestaciones de violencia respondían en última instancia a injusticias y desequilibrios materiales, y nos cuesta entender qué oscuros impulsos convierten a un grupo de personas aparentemente normales, que disfrutan de un sano esparcimiento en la naturaleza, en una horda sedienta de sangre.

La razón es tristemente obvia: hay otras fuentes de violencia que no están ni en la miseria de unos ni en el afán opresor de otros, si no que provienen de un profundo vacío mental y de la percepción más o menos borrosa de la propia inutilidad. El aburrimiento puro y duro se ha convertido en una de las causas fundamentales de la destructividad en el ciudadano occidental. Décadas de paz y prosperidad han traido, irónicamente, una proliferación de individuos cada vez más infantiles e irresponsables. Personas que han olvidado el privilegio que significa tener un plato de comida en la mesa se indignan con furia visigoda ante humillaciones y agravios imaginarios, pero si se les enfrenta a problemas serios como la debacle medioambiental, entran en pánico y miran a otro lado negando la evidencia.

Tenemos un déficit de humanidad y una deuda educativa importantes, pero todos los esfuerzos que se hagan por inculcar valores a las nuevas generaciones se ven saboteados por el ejemplo que dan las clases dominantes. Actividades recreativas como los toros y la caza de trofeos son señas de identidad de nuestras presuntas élites, y al margen de todos los disfraces culturales con que se las quiera vestir, estas «aficiones» envían un mensaje simple y contundente a la ciudadanía: MATAR MOLA. Esta contradicción entre la educación y el ejemplo causa una especie de cortocircuito neuronal, y las personas simplemente vuelven a la casilla de partida de la evolución mental, es decir al planteamiento cavernario de toda la vida: «chico, tú abusa antes de que otros abusen de tí».

Por si este vídeo poco edificante no fuese bastante, las redes nos obsequian hoy con otra imagen en la misma línea: el hijo del presidente actual de los Estados Unidos posa en algún país africano frente a un elefante recién abatido, y exhibe ante la cámara la cola recién cercenada del paquidermo. Incluso este acto de ostentación no basta al joven heredero, que querría llevarse el macabro despojo de vuelta a casa para presumir ante la clase de amigos que valoran semejante hazaña. Pero la ley actual en su país prohibe la importación de esos trofeos y el joven exigió la ayuda de su todopoderoso padre, que ahora se ha propuesto modificar la ley para permitir la importación de fragmentos amputados de elefantes a los Estados Unidos.

De vuelta en España, pocas actividades resumen tan bien la sed de muerte y el abuso de poder como la caza de lobos como trofeos. Las autoridades de nuestro país, en vez de defender nuestro patrimonio natural, tocan una y otra vez a la puerta de Europa para pedir que el lobo sea declarado especie cinegética en territorios en que la ley comunitaria establece su protección estricta. De este modo entregarían el regalo más codiciado para aquellos a los que les pica el dedo en el gatillo con sólo pensar en disparar al rey de los depredadores ibéricos. Los niños mimados de nuestro sistema nos están enviando un mensaje claro de violencia y dominación, y lo malo es que ni siquiera nos damos cuenta de que ese mensaje está calando. Es urgente desterrar de nuestra sociedad pasatiempos anacrónicos basados en la violencia gratuita que sólo contribuyen a embotar la sensibilidad de las personas. Y es que la sensibilidad, como la cultura, es algo que enriquece nuestra vida y nos hace libres. No dejemos que una minoría ociosa nos la arrebate.

* Vicepresidente de LOBO MARLEY